Lunes
2026-02-23
No necesito la culpa
"»No juzguen, para que nadie los juzgue a ustedes."
— Mateo 7:1
El pastor Kent contó de un muchacho que conocía desde la secundaria — llamémoslo Sam — un joven cristiano comprometido que se fue a estudiar cine a SMU. No había muchos otros cristianos comprometidos en el departamento de cine, así que al poco tiempo estaba almorzando con una compañera y empezó a contarle cómo llegó a la fe en Cristo.
Apenas comenzó. Ella lo interrumpió: «mira, no necesito las reglas, no necesito la culpa, así que déjame en paz». Y se levantó de golpe y se fue.
La reacción de Kent no fue enojo. Fue tristeza. Qué triste que el mensaje de libertad más grande que este mundo ha escuchado ella lo haya experimentado como un mensaje de represión y culpa.
¿Cómo pasó eso? ¿Cómo hemos permitido que la mejor noticia del mundo le llegue a tanta gente como mala noticia?
Esa pregunta es la puerta de entrada a este pasaje. «No juzguen, para que no sean juzgados». Jesús no está siendo sentimental. Está protegiendo la reputación del evangelio — y muchas veces son los suyos quienes la ponen en riesgo.
Ora
Señor, la mejor noticia del mundo ha sonado demasiadas veces a mala noticia saliendo de mi boca. Perdóname. Que los que están a mi alrededor encuentren libertad en mí, no un veredicto. Amén.
Reflexiona
¿Alguien ha experimentado tu fe como reglas y culpa en vez de libertad? ¿Qué aportaste tú a esa impresión?