Lunes
2026-03-02
El camino era más largo de lo que pensabas
"»Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá."
— Mateo 7:7
El pastor Kent abrió pidiéndole a la iglesia que recordara cuando se hizo cristiano por primera vez.
En ese entonces, ¿tenías idea de lo largo que sería el camino? ¿Cuántas vueltas y curvas, cuántos baches y socavones, cuántas veces pasaría por lugares oscuros y sombríos, cuántas veces tropezarías y caerías y te rasparías las rodillas, las manos y la cara, y romperías algunas cosas por el camino?
Él admitió que no tenía idea. La mayoría tampoco.
Cuando venimos por primera vez a Cristo nos apuntamos al perdón, la gracia, la misericordia, el amor, la alegría, el cielo cuando muramos. Todo cierto, alabado sea Dios. Y luego llegan los tiempos difíciles y pensamos: espera, yo me apunté a la versión buena de esto. Nadie me habló de tomar la cruz cada día.
Bueno — quizá esa parte se quedó fuera cuando viniste. Pero es tan parte de seguir a Cristo como todas las buenas noticias.
Y justo aquí, en ese camino largo, Jesús dice: pidan. Busquen. Llamen. No te entrega un mapa. Te entrega acceso.
Ora
Padre, el camino ha sido más largo y más áspero de lo que entendía cuando empecé. Gracias porque nunca prometiste otra cosa, y porque das gracia para cada día. Enséñame a pedir en vez de solo aguantar. Amén.
Reflexiona
¿Qué parte de seguir a Jesús ha resultado más difícil de lo que esperabas? ¿Se lo has preguntado a él, o solo lo has aguantado?